En los últimos meses se habla mucho de VeriFactu, pero en la práctica muchas empresas pueden encontrarse antes con otro cambio normativo relevante, la regulación técnica del registro de jornada o fichaje digital.
Aunque ambas iniciativas forman parte del proceso de digitalización y control administrativo impulsado por la Administración, su impacto y ritmo de implantación pueden ser diferentes. Para los asesores es importante entender esta diferencia para anticiparse a las consultas de sus clientes.
A continuación, se explican cuatro motivos clave por los que el fichaje digital puede generar cambios reales en las empresas antes que VeriFactu.

El registro de jornada ya es obligatorio desde 2019
A diferencia de VeriFactu, el registro de jornada no es una obligación nueva.
Desde la aprobación del Real Decreto-ley 8/2019, todas las empresas deben llevar un registro diario de la jornada de sus trabajadores, indicando:
- Hora de inicio
- Hora de finalización
El problema es que muchas empresas han aplicado esta obligación de forma manual o poco digitalizada, utilizando, por ejemplo:
- Hojas de Excel
- Documentos en papel
- Sistemas poco trazables
La nueva normativa busca precisamente establecer requisitos técnicos más estrictos, lo que podría obligar a muchas empresas a digitalizar definitivamente el fichaje.
El foco de la Inspección de Trabajo está en el control horario
La Inspección de Trabajo lleva varios años intensificando las campañas de control relacionadas con:
- Horas extraordinarias
- Jornada laboral real
- Contratación irregular
El registro de jornada es una de las herramientas principales para detectar estas situaciones.
Con una regulación técnica más detallada del fichaje digital, la Administración podría exigir sistemas que garanticen:
- Trazabilidad de los registros
- Imposibilidad de manipulación
- Acceso sencillo para la inspección
Esto convierte el fichaje en un elemento de alto interés para el control laboral, lo que puede acelerar su implantación práctica.
Afecta a prácticamente todas las empresas con empleados
Mientras que VeriFactu afecta principalmente a quienes emiten facturas, el fichaje digital afecta a cualquier empresa que tenga trabajadores.
Esto incluye:
- Autónomos
- Pymes y micropymes
- Comercios
- Despachos profesionales
- Empresas en general
Por tanto, el alcance del fichaje digital es muy amplio.
Para muchos despachos laborales, esto significa que una gran parte de su cartera de clientes puede verse incluida en esta exigencia legislativa.
La adaptación suele requerir cambios en los procesos de la empresa
Otro aspecto importante es que el fichaje digital no solo implica una cuestión tecnológica.
Muchas empresas tendrán que revisar:
- Cómo se registran actualmente los fichajes
- Quién gestiona los fichajes y el control horario
- Cómo se controlan las horas extra
- Cómo y dónde se guardan los datos
Esto supone cambios en los procesos internos de las empresas, algo que normalmente genera más dudas y consultas que una obligación puramente técnica.
En este contexto, el asesor desempeña un papel clave ayudando a sus clientes a:
- Analizar el sistema actual
- Recomendar e implantar soluciones adecuadas
- Informar de las medias necesarias para evitar riesgo de inspección.
El papel del asesor ante este nuevo escenario
Tanto VeriFactu como el fichaje digital forman parte de una tendencia clara, la digitalización y trazabilidad de la información empresarial.
Esto refuerza el papel del asesor como:
- Experto en normativa laboral
- Recomendador de soluciones digitales
- Socio tecnológico en la implantación
- Consejero para evitar sanciones
Aunque VeriFactu ha generado gran atención mediática, el fichaje digital se ha convertido en una preocupación real para muchas empresas, especialmente aquellas con trabajadores. En este entorno cada vez más regulado y digitalizado, el valor del asesor está en adelantarse a los cambios y ofrecer a sus clientes más seguridad jurídica, mejor organización y mayor eficiencia en la gestión.





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