Los activos fijos forman parte de los recursos que una empresa necesita para desarrollar su actividad a largo plazo. Un ordenador, una máquina, el mobiliario de una oficina o determinadas aplicaciones informáticas pueden formar parte de esta categoría cuando cumplen los requisitos establecidos por la normativa contable.
Identificarlos correctamente es importante no solo para conocer el patrimonio de la empresa, sino también para registrar adecuadamente su adquisición, calcular su amortización y reflejar su valor en la contabilidad. A continuación, explicamos qué es un activo fijo, qué tipos existen y cómo se contabilizan siguiendo los criterios del Plan General de Contabilidad (PGC).

¿Qué es un activo fijo?
Un activo fijo es, de forma general, un bien o derecho que una empresa mantiene para utilizarlo de manera duradera en su actividad y que no está destinado a venderse en el curso ordinario del negocio. En términos contables, este tipo de elementos se encuadra principalmente dentro del activo no corriente del balance.
A diferencia de otros recursos que se consumen, venden o convierten en efectivo dentro del ciclo habitual de explotación, los activos fijos permanecen en la empresa durante un periodo prolongado y contribuyen a generar beneficios económicos futuros.
Por ejemplo, pueden considerarse activos fijos la maquinaria utilizada para fabricar productos, los ordenadores de los empleados, los vehículos destinados a la actividad empresarial o determinadas aplicaciones informáticas.
Su tratamiento contable también presenta una característica importante: cuando el activo tiene una vida útil limitada, su valor se distribuye a lo largo de esa vida útil mediante la amortización, atendiendo a la depreciación derivada de su funcionamiento, uso u obsolescencia.
Checklist: Características de un activo fijo
Para distinguir un activo fijo de un gasto del ejercicio o de otro tipo de activo, pueden comprobarse algunas características básicas:
- Durabilidad: está previsto utilizarlo durante más de un ejercicio económico y contribuye a la actividad de la empresa a largo plazo.
- Uso en la actividad: se utiliza para producir bienes, prestar servicios o desarrollar funciones necesarias para el funcionamiento de la empresa.
- No está destinado a la venta: su finalidad no es venderlo dentro de la actividad ordinaria, a diferencia de las existencias o mercaderías.
- Pierde valor con el tiempo: los activos con una vida útil limitada se amortizan de forma sistemática en función de dicha vida útil y de su valor residual. Los terrenos, sin embargo, normalmente tienen una vida ilimitada y no se amortizan.
La finalidad del bien resulta determinante. Un ordenador adquirido para que trabaje un empleado puede formar parte del inmovilizado, mientras que esos mismos ordenadores serán existencias para una empresa cuya actividad consista en comprarlos para venderlos.
Tipos de activo fijo y ejemplos
El Grupo 2 del Plan General de Contabilidad recoge el activo no corriente y diferencia, entre otras categorías, el inmovilizado intangible, el inmovilizado material, las inversiones inmobiliarias y las inversiones financieras a largo plazo.
Las inversiones inmobiliarias pertenecen al subgrupo 22 e incluyen terrenos y construcciones que se mantienen para obtener rentas, plusvalías o ambas, en lugar de utilizarlos en la producción, en la prestación de servicios o con fines administrativos. Por ejemplo, un local propiedad de una empresa que se mantiene para alquilarlo a terceros puede tener la consideración de inversión inmobiliaria.
Inmovilizado material (subgrupo 21)
El inmovilizado material está formado por elementos tangibles que permanecen en la empresa y se utilizan de manera duradera.
Dentro del subgrupo 21 del PGC encontramos diferentes cuentas que permiten clasificar estos activos según su naturaleza. Algunos ejemplos habituales son:
- Terrenos y bienes naturales (210): solares, fincas y otros terrenos.
- Construcciones (211): edificios y otras construcciones.
- Instalaciones técnicas (212): climatización, redes..
- Maquinaria (213): máquinas utilizadas en los procesos productivos.
- Mobiliario (216): mesas, sillas, armarios y otros muebles.
- Equipos para procesos de información (217): ordenadores y otros equipos informáticos.
- Elementos de transporte (218): vehículos utilizados por la empresa.
Esta clasificación permite identificar cada elemento del inmovilizado y registrar correctamente tanto su adquisición como su posterior amortización cuando corresponda.
Inmovilizado intangible (subgrupo 20)
El inmovilizado intangible comprende activos identificables de carácter no monetario y sin apariencia física. Para reconocerlos contablemente no basta con que aporten valor a la empresa sino que deben cumplir la definición de activo, los criterios de reconocimiento establecidos por el PGC y el requisito de identificabilidad.
Dentro del subgrupo 20 encontramos, entre otros, las patentes, licencias, marcas y similares (203), los derechos de traspaso (205) y las aplicaciones informáticas (206).
Es importante tener en cuenta que no todos los gastos relacionados con estos conceptos pueden reconocerse automáticamente como activos. El PGC establece, por ejemplo, que las marcas generadas internamente no se reconocen como inmovilizado intangible.
Tabla resumen: activo no corriente frente a activo corriente
La principal diferencia entre un activo no corriente y un activo corriente está relacionada con su función dentro de la empresa y su permanencia.
| Característica | Activo no corriente | Activo corriente |
| Permanencia habitual | Largo plazo | Corto plazo o ciclo normal de explotación |
| Finalidad | Uso continuado en la actividad | Venta, consumo o conversión en efectivo |
| Ejemplos | Maquinaria, ordenadores, vehículos | Existencias, clientes, efectivo |
| Amortización | Cuando corresponda según su vida útil | No se amortiza |
| Balance | Activo no corriente | Activo corriente |
De nuevo, el uso resulta fundamental. Para una empresa, un vehículo utilizado durante años puede ser inmovilizado; para un concesionario, un vehículo adquirido para su venta forma parte de sus existencias.
Cómo contabilizar un activo fijo paso a paso
Para entender el proceso, podemos utilizar un ejemplo sencillo: una empresa compra un ordenador por 1.200 euros más IVA y estima una vida útil de cuatro años. Supondremos una amortización lineal, valor residual cero y, para simplificar, un año completo de amortización.
Puedes consultar también cómo funcionan los asientos contables y cómo registrar las operaciones habituales de una empresa.
1. Registra la compra
Al tratarse de un ordenador destinado a utilizarse de forma continuada en la actividad, su coste se registra dentro de Equipos para procesos de información (217).
El precio de adquisición será de 1.200 euros. El IVA soportado se contabilizará de manera separada cuando resulte deducible, ya que el PGC establece que los impuestos indirectos solo se incorporan al precio de adquisición del inmovilizado cuando no sean recuperables directamente de la Hacienda Pública.
Como contrapartida se registrará la deuda con el proveedor o la salida de tesorería correspondiente, dependiendo de cómo se realice la operación.
2. Calcula y registra la amortización anual
El PGC establece que la amortización debe realizarse de forma sistemática y racional atendiendo a la vida útil del activo, su valor residual y la depreciación que sufra por funcionamiento, uso u obsolescencia.
En nuestro ejemplo simplificado, si el ordenador tiene un coste de 1.200 euros, una vida útil estimada de cuatro años y un valor residual de cero:
1.200 € / 4 años = 300 € de amortización anual.
Al finalizar el primer año completo, se reconocerían 300 euros como gasto por amortización y el valor contable del ordenador pasaría a ser de 900 euros, sin considerar posibles deterioros.
Desde el punto de vista fiscal, la Ley del Impuesto sobre Sociedades establece para los equipos para procesos de información un coeficiente lineal máximo del 25 %, equivalente precisamente a cuatro años aplicando ese porcentaje.
3. Aprovecha la libertad de amortización de los bienes de escaso valor
La normativa fiscal contempla un régimen específico para determinados activos de pequeño importe.
La Ley del Impuesto sobre Sociedades permite amortizar libremente los elementos nuevos del inmovilizado material cuyo valor unitario no exceda de 300 euros, hasta un límite conjunto de 25.000 euros por periodo impositivo. Si este tiene una duración inferior a un año, el límite se reduce proporcionalmente.
Esta posibilidad tiene naturaleza fiscal, por lo que no debe confundirse con los criterios utilizados para reconocer y amortizar contablemente un activo. Es importante diferenciar ambos ámbitos al determinar cómo afecta una adquisición tanto a la contabilidad como al cálculo del Impuesto sobre Sociedades.
4. Registra la baja cuando lo vendas o lo retires
El ciclo contable del activo termina cuando la empresa lo vende, lo retira o deja de esperar beneficios económicos futuros de él.
En ese momento debe darse de baja su coste y la amortización acumulada registrada hasta la fecha. La diferencia entre el valor contable del activo y, cuando exista una venta, el importe obtenido determinará el resultado de la operación.
De esta forma, la contabilidad refleja todo el recorrido del activo dentro de la empresa, desde su adquisición y amortización hasta su salida definitiva del patrimonio.
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Gestionar unos pocos activos en una hoja de cálculo puede parecer sencillo. El problema aparece cuando se acumulan ordenadores, vehículos, maquinaria o mobiliario adquiridos en fechas diferentes, con distintas vidas útiles y operaciones de venta o baja. Un error en este seguimiento puede provocar que la contabilidad no refleje correctamente el valor del patrimonio empresarial.
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